Están ahí cuando subimos una montaña o los vemos en las azoteas de algunos monumentos. No hay montañero (o dominguero) que se precie sin una foto al lado o encima de uno de ellos, aunque no tenga muy claro lo que es ni para lo que sirve. Toda España -todos los países desarrollados, en realidad- están plagados de esas pequeñas columnas de hormigón blanco sobre una base también de hormigón y con una placa informativa de las consecuencias de alterarlas o destruirlas. Se encuentran en los lugares más recónditos, aunque siempre con buenas vistas, y no es ningún capricho, ni tampoco están porque el fabricante de hormigón fuese amigo de algún primo de un director del Instituto Geográfico Nacional: son vértices geodésicos, y son los pilares sobre los que se sostiene la cartografía nacional.

» Lee el resto de esta entrada..

Víctor Soriano i Piqueras

Geógrafo. Estudiante de Derecho. Soy europeísta e italófilo. Me interesan el territorio, la ciudad, la movilidad y el medio ambiente. Hablo castellano, valenciano, italiano, francés e inglés. Escribo en El Huffington Post.

"L'Europe n'est pas un lieu, mais une idée d'Humanité",

Bernard-Henri Lévy

Si tienes alguna pregunta, sugerencia, crítica, etc. que hacerme, puedes contactar conmigo aquí. Intentaré responderte lo antes posible.