Ahora que al Presidente de los Estados Unidos se le ha ocurrido hacer una muy notoria reverencia al Rey Abdullah de Arabia Saudí parece que ha saltado a los medios el ceremonial y los tratamientos. Cierto es, que en España, como en toda monarquía que se precie, los títulos y tratamientos están al orden del día. Desde el más pomposo Su Majestad para los Reyes hasta el más simple de Su Señoria para los Alcaldes y Concejales de las ciudades más pequeñas, todo el mundo se apunta al tratamiento y la reverencia. Todos menos Zapatero.
Durante su primer mandato, el Presidente del Gobierno aprobó el Código del Buen Gobierno, en el que se recomendaba retirar el tratamiento de Excmo. Sr. a Presidente, Vicepresidentes y Ministros del Gobierno, Secretarios de Estado y otros altos cargos de la Administración General del Estado (más mediatico-zapaterianamente, “Gobierno de España”). Esta recomendación no sentó nada bien al, entonces, Ministro de Defensa José Bono o al, también otrora, Ministro de Justicia, López Aguilar, que se aferraron al tratamiento de Excelentísimos Señores como si estuvieran pegados con cemento.
Que conste que a mi no me parece bien que se retire el tratamiento al Presidente y demás miembros del Gobierno. Yo soy partidario de dar este símbolo de “distinción” a aquellos a los que el pueblo a elegido democráticamente, más aún cuando todos los demás altos cargos mantienen el tratamiento. Los Diputados y Senadores siguen siendo Excmos. Sres., igual que los miembros del Constitucional y del Supremo, los altos cargos autonómicos (salvo en las autonomías de la antigua Corona de Aragón, donde son Muy Honorables y Honorables), así como infinidad de cargos que conllevan este tratamiento o el de Ilmo. Sr. Parece ridículo que el Alcalde de Teruel, por ejemplo, sea nada menos que Ilustrísimo Señor, y el Presidente del Gobierno sea Señor “a secas”, ¿no?
Es cierto que los tratamientos para los altos cargos son algo tradicional y cada vez menos frecuente, por ejemplo, en Francia, del Presidente hacia abajo son todos “Señor”, al igual que en los Estados Unidos (dónde en cambio, en los actos ceremoniales si que se utilizan titulos como Honorable), pero si creemos obsoleta la tradición, suprimamosle los títulos a todos, desde el primero hasta el último. En España los Duques y otros Grandes de España, igual que los Caballeros y Damas de las Órdenes del Estado son Excelentísimos Señores, todos los demás nobles son Ilustrísimos, sin olvidar loso tratamientos de Su Alteza Real y de Su Majestad para el Jefe del Estado y su familia. No me parece lógico que aquellos cuyo único mérito es ser “hijo de” o “esposa o marido de” sean Excelentísimos Señores y en cambio los que han sido democráticamente electos no tengan derecho al distinguido tratamiento.
Zapatero se creía muy moderno quitandose el título, pero lo único que ha conseguido es rebajar su cargo, el de Presidente del Gobierno y máxima autoridad democráticamente elegida del Estado por debajo del de cualquier Marqués, Barón o Vizconde. La igualdad, (no-Excmo.) Sr. Rodríguez Zapatero está en el “o todos o ninguno”. Eso sí es progresista.