El Primer Ministro británico Winston Churchill dijo una vez, muy acertadamente, que los de enfrente eran los adversarios, pero al enemigo lo tenia sentado al lado, refiriendose a la disposición en la Cámara de los Comunes. Las acusaciones cruzadas de división interna, de tener enemigos en el propio partido son el pan de cada día en la política española, pero no por la utilización demagógica que en ocasiones se hace de esas situaciones dejan de existir.
Se ha hablado ya mucho y a lo largo de los años de la división interna del PSPV-PSOE de Alboraya. Los socialistas alborayenses siempre han estado más ‘a la gresca’ entre ellos que con la oposición. Es un hecho público y notorio, por mucho que el Sr. Chavarría -Secretarío General del PSOE de Alboraya- intente negarlo.
Después de rupturas y reencuentros parece que la expulsión del PSOE por Blanquerías de cuatro concejales díscolos del Grupo Municipal Socialista (José Lanuza -exportavoz del PSOE-, María Barres -hija del exalcalde socialista Joan Barres, hoy en ERPV-, María Ángeles Doménech y Vicente Bellver), que representaban además la mayoría del Grupo Municipal parece que es el desencuentro definitivo.
De una parte los pocos fieles al Secretario General, Miguel Chavarría, cercano al movimiento interno del PSOE de la Ciudad de Valencia ‘Volem i Podem’, de la otra, los históricos del socialismo alborayense, que reconvertidos primero en ’socialdemócratas independientes’ bajo las siglas del SIA, se posicionaron después alrededor de Joan Barres en el espectro ideológico de ERPV.
La lista socialista de las últimas elecciones municipales era un polvorín, que poco tardó en encenderse. Hasta tres personas se autopostulaban para una futura candidatura a la alcaldía (el propio Chavarría, que después fue elegido Secretario General, el entonces alcaldable José Moratal y el cercano a los pancatalanistas José Lanuza). El actual Secretario General del PSOE estaba en un Grupo Municipal en el que solo encontraba el apoyo expreso de Ana Bru, y posteriormente y de manera más recelosa, el de José Moratal.
Así, los cuatro concejales procedentes del entorno de Barres no dudaron en aprovechar su mayoría en el grupo para hacerse con él, algo que obviamente no agradó ni al resto de concejales ni al PSOE.
Ahora, Miguel Chavarría culpa al PP de apoyar la disgregación de su grupo y se lanza contra los ya exsocialistas, acusandolos de actuar con los medios “de papá” -refiriéndose a Joan Barres-, pese a que en 2007 aceptó de muy buen grado los votos “de papá” y el periódico “de papá”.
El Sr. Chavarría delira. Se ha visto acorralado, teme una debacle electoral y acusa a diestro y siniesto de estar detrás de una división interna que él mismo ha provocado. La elección de los miembros de las listas de PSOE a las municipales de Alboraya es responsabilidad única del PSOE de Alboraya, y muy especialmente de su entonces candidato a alcalde, José Moratal. Si el PSOE de Alboraya no ha sabido a quién presentar a las elecciones, no puede culpar a la contraparte política de la incompetencia o la irresponsabilidad de sus propios concejales.
El PSOE tiene que asumir su realidad y su responsabilidad, y tiene que asumir que engañó a los ciudadanos que en 2007 votaron a una lista que creian que representaba a todo el socialismo de Alboraya. Podrán acusar a Lanuza de la ruptura de su Grupo Municipal, porque es el culpable último, pero Moratal y Chavarría no pueden eludir su responsabilidad. El tercero en la lista se supone que debe seguir las directrices del primero, pero el primero deberia molestarse en elegir a alguien que lo vaya a hacer, y si no es capaz, por responsabilidad política, su deber es dimitir.


