A finales de septiembre se disputará en Valencia en match entre los GM Gary Kasparov y Anatoli Karpov, ambos rusos y excampeones del mundo de Ajedrez. El encuentro, algo descafeinado al tratarse de partidas rápidas, se estima que será seguido por unos 10 millones de espectadores por Internet y se trata de un gran evento para Valencia, cuna del Ajedrez Moderno y ciudad con una gran afición ajedrecística: la FACV (Federación de Ajedrez de la Comunitat Valenciana) es la tercera en número de federados, tras las de fútbol y atletismo.
Sin duda, el apoyo incondicional de las instituciones valencianas, tanto desde el Ayuntamiento de Valencia como desde la Generalitat Valenciana, y el compromiso personal por el deporte y por el ajedrez de Rita Barberá y Francisco Camps, ha sido fundamental para propiciar este encuentro que afianza a Valencia en la historia del Ajedrez contemporáneo, quizás como el último lugar en el que se enfrenten los dos grandes símbolos del deporte del tablero del siglo XX.
No hay que olvidar que Valencia no solo es la ciudad dónde nació el ajedrez moderno, sino que además es un importante foco de actividad ajedrecística, y que en nuestra Comunitat se celebran algunos de los campeonatos más importantes del mundo, como los que engloba el Festival Internacional de Ajedrez de Benidorm (con torneos de aficionados y profesionales), con más de 700 participantes en su última edición; aunque no es el único en una lista donde hay clásicos del deporte del tablero como el Open Villa de Benidorm, el Villa de Mislata o algunos ya extintos, como el Ciudad de Cullera, uno de los grandes torneos valencianos y que desapareció por la falta de apoyo de la directiva de la federación valenciana, publicamente contraria a los grandes eventos deportivos que promueve la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia.
La ciudad de Valencia es el buque insignia de la organización de grandes eventos en España. Grandes acontecimientos como la America’s Cup, los Grandes Premios de Europa de Fórmula 1 y de la Comunitat Valenciana de Motociclismo, el Valencia Open 500 de Tenis y competiciones de hípica, golf, atletismo o las candidaturas de la capital valenciana a subsede de los Juegos Olímpicos de 2016, los campeonatos del mundo de atletismo o la propuesta del President Camps para albergar los primeros Juegos Europeos sientan Valencia y la Comunitat Valenciana en la selecta mesa de los grandes destinos deportivos del mundo.
No debemos, ni podemos, vivir en el pasado ni encasquillarnos en una posición provinciana, como parace que desean los socialistas del PSPV-PSOE, en su política, que no es la de la defensa de los intereses de los valencianos sino la del servilismo a los intereses de otras comunidades. La Comunitat Valenciana es, y debe ser, el gran generador de progreso de España, el símbolo de que el futuro del Mediterráneo va mucho más allá de magníficas playas y mejores restaurantes. La promoción de la cultura, del arte, del deporte, de los grandes acontecimientos y los grandes símbolos que sitúen la Comunitat Valenciana y la ciudad de Valencia en el centro de las miradas de los turistas de todo el globo y que, como en el fondo se busca, generen un impacto económico muy positivos para todos los valencianos.
Estamos en la mejor posición de nuestra historia para situarnos como la ciudad del arte, de la cultura, de la ciencia, de la moda, el deporte, el saber hacer, el ingenio y la tradición, y todo ello combinado. No podemos permitirnos envidiar a nadie, porque lo que toca es trabajar para ser envidiados, apoyando a los grandes gobernantes que en nuestra Comunitat tienen la búsqueda del mejor futuro para los valencianos como único punto en su hoja de ruta.
Los valencianos debemos ahora dar un paso más en nuestra trayectoria como pueblo que acoge a deportistas de todo el mundo, y situarnos de nuevo en las cabeceras de los periódicos y los informativos, ahora como capital mundial del ajedrez, el más universal de los deportes valencianos.