Desde antes del periodo estival no he tenido la oportunidad de comentar aquí una sesión ordinaria del Pleno municipal de Alboraya. El anterior curso político acabó con un PSOE abandonado por la mayoría de sus concejales, quienes se pasaron al grupo de No Inscritos y el continuismo de la política opositora en manos de Chavarría (PSOE), Benlloch (BLOC) y Balaguer (CIALBO), quienes seguían -y siguen- ejerciendo el más palpable carroñerismo político con temas fundamentales, sembrando la preocupación entre los ciudadanos de Alboraya a los que engañan asiduamente con mera finalidad política
Aquí ha sido dicho ya en muchas ocasiones que la responsabilidad, que se le supone a quién está en el gobierno, debe ser también un valor ineludible para quién ocupa las bancadas de la Oposición. El mandato constitucional de la ciudadanía los ostentan tanto aquellos a los que la mayoría a decidido otorgar el honor y la responsabilidad de dirigir los asuntos públicos como aquellos otros que tienen la labor, más importante si cabe, de fiscalizar desde la lealtad y el respeto institucional a quién ejerce el gobierno.
Los socialistas de Alboraya, encabezados por su ‘líder’ Miguel Chavarría, aunque a la sombra de su particular ‘vocero’ José Moratal’ volvían en el pleno de septiembre a escenificar su postura hipócrita e irresponsable, además de su particular forma de entender la ley. El Portavoz socialista se permitió incluso criticar a Jorge Martínez, Concejal ‘popular’, por utilizar durante su intervención en defensa de una moción sobre juventud en la que se exigía responsabilidad al Gobierno de Zapatero en esta materia las dos lenguas oficiales de la Comunitat Valenciana, de acuerdo con lo establecido en la Constitución y el Estatuto de Autonomía.
Esto es solo otro episodio más de la personal idiosincrasia de Moratal, que fue impuesto por Blanquerias para encabezar la candidatura socialista a modo de “tonto útil” manejable tanto desde el sector chavarrista como del ya escindido sector lanuzista del PSOE de Alboraya, pero lo verdaderamente preocupamente de su actuación al frente de la portavocía socialista es su posicionamiento político en contra del interés general de los ciudadanos y ciudadanas de Alboraya. Así, los socialistas critican las medidas para contener el gasto del Equipo de Gobierno de Manuel Álvaro, mientras defienden a capa y espada (y con el puño en alto) la subida desmesurada de impuestos del Gobierno de Rodríguez Zapatero, que gravará el consumo con un IVA del 18% y el ahorro con un tipo impositivo del 21% sobre los intereses generados.
Igual que no puedo sino calificar de irresponsable y carroñera la oposición ejercida por el socialista Chavarría, tengo que mostrar mi agradecimiento al exsocialista José Lanuza, que lidera el grupo de No Inscritos que es el mayoritario de la Oposición desde que fueran expulsados del PSOE por encabezar una corriente interna de marcado pancatalanismo, cercana a Joan Barres, y que apoyó con su voto y sin “politequerios” baratos en los que Moratal no dudó en enzarzarse la moción presentada por el Concejal del Grupo Municipal Popular de Alboraya Jorge Martínez Sanfeliu, como representante de Nuevas Generaciones, en la que entre otros puntos, se exigía al gobierno de Rodríguez Zapatero que retire el Canon Digital, y que en líneas generales expone el Decálogo presentado por NNGG-CV (pueden leerlo aquí).
La responsabilidad debe demostrarse en las políticas que son fundamentales para el desarrollo de nuestra sociedad, suu progreso y prosperidad. La educación, la juventud o el urbanismo no pueden ser caballos de la batalla electoralista ni la oposición ‘last minut’ (es decir, según vengan las circunstancias) del PSPV-PSOE de Alboraya. Quién aspira a ser una alternativa seria de gobierno no puede ‘liarse la manta a la cabeza’ y lanzarse a la mentira y la injuria. lLos alborayenses merecen más que una oposición que vive en el miedo a perder el sillón que ocupa, sea por sus disputas internar o por una inevitable debacle electoral. Les han elegido para proponer y colaborar, y, por supuesto, también para fiscalizar al gobierno. Sean resonsables, y sean consecuentes, pero ante todo, respeten a los ciudadanos de Alboraya.







