Eso era lo que coreaban los participantes en una manifestación pacífica contra el muro que separa el territorio de la República Árabe Saharaui Democrática en dos, y que ha sido construido por el ocupador marroquí. Y estaban en lo cierto.

España abandonó a su suerte a la excolonia en 1975, durante una crisis política (tras la muerte del Gral. Franco) y después de la conocida como ‘Marcha Verde’. El Gobierno de Madrid anunció a la ONU que se desentendia del territorio, que pasaba a manos marroquíes y mauritanas, tras la firma del Tratado de Madrid, el cual viene siendo considerado ilegal por algunos.

Las provincias españolas de Saguía el Hamra y Villa Cisneros, consideradas todavía como territorio bajo administración colonial español para el derecho internacional, ocupadas en parte por Marruecos, fueron y son responsabilidad española. España, violó los derechos del pueblo saharaui cuando los abandonó a su suerte y ha demostrado una indiferencia en el conflicto saharui. España debe reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática, y España debería exigir a Marruecos que cesase su ocupación sobre el territorio del Sáhara Occidental, antiguo Sáhara Español, y si no le ponemos remedio, las ‘provincias del Sur’ para Marruecos.

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En esta entrada hay 1 comentario.

  1. Majchan
    18 nov 09
    11:39

    Resulta algo preocupante este consenso español sobre la cuestión del Sahara. Desde los radicales de la izquierda abertzale a la derecha más añeja y nostálgica se posicionan detrás de los polisarios. Hasta ahora, nadie, absolutamente nadie, ejerciendo algo de mesura cuestiona la veracidad de la versión maniquea de hispanoargelina de la situación. Nadie, plantea, ni como hipótesis que ese vecino del sur llamado Marruecos pueda tener razón. Al fin y al cabo es el único país en el norte de África que se ha configurado como Estado muchísimo antes que muchos países europeos, incluida España evidentemente, y conoce mejor que nadie sus fronteras. Al contrario, para cierto genero de progresismo banderillero español, que no levanta un dedo, mejor dicho, no se atreve contra la salvajadas del mundo mal llamado “civilizado” en Palestina, Irak, Afganistán y en otros lugares manos perceptibles, parece que se involucra demasiado en el asunto del Sahara como si fuera la cuestión pendiente de resolución en el mundo.
    En mi opinión, este consenso no tiene más que una explicación: una canalización sublimada de un odio secular alimentado por una educación incapaz aún de transmitir valores reales de tolerancia y comprensión.