Era de esperar la reacción del Rector de la Universidad Politécnica de Valencia, Juan Julià, en el acto de inauguración del curso académico que él mismo presidió el lunes junto al Presidente Camps en el Paraninfo del Campus de Vera. El Gobierno de España habíaa dejado a la mejor universidad tecnológica española, la única politécnica nacional situada a la cabeza de los ránkings internacionales, fuera del programa de Campus de Excelencia mientras que a la vecina Universidad de Valencia se le había aceptado en dicho programa e incluso se había llegado a recomendar a la UPV unirse en el proyecto del rectorado de Blasco Ibáñez.
Sin duda, el que la más importante de las universidades tecnológicas españolas no esté entre las elegidas por el gobierno socialista no es más que una cuestión ideológica. El sucesor de Justo Nieto al frente de la UPV hace gala de su idependencia política mientras que el pancatalanista Rector de la quincuecentenaria Universidad de Valencia, Francisco Tomás, no esconde sus afinidades por el sector más radical de la izquierda valenciana.
En un juego sectario, los socialistas, tan acostumbrados a instrumentalizar como siempre la educación, han llegado ahora incluso a dar un paso atrás en la proyección internacional de la universidad española y de los profesionales universitarios de nuestro país para favorecer a sus acolitos en la próxima elección rectoral en la Universidad de Valencia.
Ante esto, el Prof. Juan Julià, dejó patente su malestar ante la comunidad universitaria reunida para inaugurar el curso con intervenciones como esta: “tendremos que evaluar muy detenidamente a dónde nos lleva esta iniciativa del Ministerio de Educación. Valorar si es un camino de rigor y de excelencia académica el que nos propone, como nosotros deseamos, o, como parece por el momento, un simple reparto de influencia política territorial, en cuyo caso no nos interesa. Ahí a los valencianos siempre nos va mal, muy mal”.
Tampoco dudó, el recientemente electo Rector por aplastante mayoria, en levantar la voz contra la discriminación que los valencianos y su univerisdad (que también es la mia, y de todos los valencianos) sufren del gobierno central: “El análisis objetivo del nuevo modelo de financiación autonómica revela una realidad inadmisible para los valencianos. Es difícil entender cómo una comunidad cuyos ciudadanos son contribuyentes con esfuerzo fiscal per cápita superior a la media española y una renta per cápita inferior a la media española continúe muy por debajo de la media de financiación española, exactamente en el decimosexto lugar en el concierto de 17 comunidades autónomas. Me pregunto con incredulidad, ¿qué habremos hecho, o qué no habremos hecho los valencianos para merecer esto?”.
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